lunes, 6 de julio de 2015
Será?
¿Será que quieres llevarme hasta el límite de mis emociones, para ver cómo exploto ante ellas?
viernes, 3 de julio de 2015
Mi alma gemela
Serendipia, hallazgo afortunado que se descubre cuando se está buscando algo distinto.
Y como dice la canción..."yo no buscaba a nadie y te vi", te reconocí, estaba segura que ya te conocía de antes, no me sobresaltabas, ni me acelerabas el corazón, al contrario me hacías sentir en paz, tranquila.
Tantas veces pasé a tu lado, quizá te saludé, incluso tal vez hasta platicamos, pero no te recuerdo hasta esa noche, cuando al escucharte hablar supe que quería escucharte por el resto de mi vida, estar cerca de ti era una sensación que aún no puedo explicar, de pronto me descubrí a mi misma diciendo que había encontrado a mi alma gemela. ¡Espera! no estoy hablando de amor, ni enamoramientos, estoy hablando de la danza de dos almas que estaban destinadas a encontrarse.
Me hablaste de infiernos, de demonios, de fantasmas que habitaban dentro de ti, no importaba, nada importaba. Aprendí a convivir con tus demonios y tus fantasmas, dentro de tu infierno; y se sentía como cielo.
Y entendí que existen personas que tienen que encontrarse, conocerse, explorarse... vuelvo a insistir que no hablo de amor, hablo de algo más allá de pensamientos, y sentimientos, hablo de esencias.
Y entendí que existen personas que tienen que encontrarse, conocerse, explorarse... vuelvo a insistir que no hablo de amor, hablo de algo más allá de pensamientos, y sentimientos, hablo de esencias.
Entendí entonces, que tenía que conocerte para experimentar esa parte de mi que no había experimentado, para confiar, para dejarme llevar por el momento... para que nada importara.
Solo espero poder demostrarte cuán importante eres para mi... gracias por cruzarte por mi camino.
Un cero a la izquierda
Me acostumbraste a tu presencia, a tu risa, a tu compañía, te volviste parte importante de mi vida, y de pronto ya no estabas, ¡lo sé!, sé que me sabía las reglas desde el principio, pero tus actos nunca concordaron con tus palabras... y ahora tus palabras no concuerdan con tus actos.
-No pasa nada- me dices, sin embargo, no puedo verte a los ojos y pregúntartelo porque te escondes de mi presencia, comencé a ver las odiadas palomitas azules en la pantalla sin obtener respuesta, dejé de ser parte de tus días, ya no estaba incluida en tus planes. ¡Lo sé, lo sé! Esto podía pasar en cualquier momento.. pero ¿así? ¿Sin una despedida? ¿sin explicaciones?
¿En qué momento te diste cuenta que no valía la pena? ¿Por qué de repente era más fácil poner excusas que buscar maneras? Cualquiera hora era oportuna para vernos, para platicar... para no hacer nada... ahora no hay tiempo, al menos no para mi.
Comprendo que existen ocasiones en que necesitamos estar solos, poner en orden nuestras ideas, hacer algún tipo de introspección, pero supuse que existía la confianza para externarlo. Confieso que he llegado a creer que todo era una ilusión de mi parte, que nunca te agradó mi compañía, que los momentos que consideré divertidos, solo para mi lo eran, que tus sonrisas eran fingidas.
Por mi parte puedo decirte que todo fue sincero, y a la fecha lo sigue siendo, que respeto tu decisión de alejarme, pero no pienso que sea válido hacerlo así, como si nada pasara. Aunque no lo parezca puedo soportar la verdad por más cruda que sea... lo que no puedo soportar es que me mientas de esa manera. Si no pasa nada, entonces, siempre fui un cero a la izquierda.
viernes, 27 de junio de 2014
Ese martes
La mayoría de las personas odian los lunes, yo en cambio, no disfruto los martes, no es el inicio ni el final de la semana... Parece que ese día tiene 48 horas en lugar de 24, pero ese martes fue diferente. Parecía un martes cualquiera, lento, aburrido, con más carga de trabajo que de costumbre... Sin augurio de que algo bueno sucediera, y entonces recordé que tenía una cita esa noche, una segunda cita, sin embargo, no cambió mi actitud con ese recuerdo, pasaron las 36 horas de la jornada laboral (el martes 8 horas parecen 36) y me dirigí a casa, un poco cansada, un poco agobiada, quedamos de vernos a las 9:00pm. Me arreglé un poco ( no puse mucho esmero puesto que no era una cita que me emocionara sobremanera ) y esperé su mensaje, 'estoy afuera' pude leer a través de la pantalla del celular, salí a recibirte, pedimos pizza, cenamos y nos sentamos a platicar, y me olvidé que era martes, y el tiempo pasaba volando y yo deseaba que se detuviera un poco, estuvimos como 30 segundos hablando de todo y nada (el tiempo parecía volar en ese instante, realmente fueron dos horas) y te despediste, dejando una sonrisa en mis labios,mil pensamientos rondando mi cabeza y mil deseos guardados en el corazón.
Hoy deseo que todos los días sean martes, pero no cualquier martes, ese martes, tu martes... Podría repetirlo un millón de veces, incluso con la jornada de 36 horas, con tal de terminar en los 30 segundos juntó a ti.
Tu eres mi martes favorito, y desearía que la semana no tuvieras más días, que todos los días fueran ese martes, que todos los días terminaran contigo, que mi martes "ese martes" fuera eterno.
viernes, 11 de enero de 2013
Te deseo
"Te creo capaz de cualquier maldad, de ahí que te pido la bondad."
A ti que alguna vez fuiste importante en mi vida:
No gastaré mis letras en desearte mal, nunca podría, porque desearte mal sería condenar mi alma a la tuya, condenar mi vida a seguirte los pasos esperando que seas tan miserable como te lo deseo, sería un gasto de energía que me quitaría fuerzas para seguir con mi vida. Sería una danza entre dos almas muertas.
Por el contrario, porque es mi naturaleza y por los recuerdos y experiencias que me dejaste, te deseo que seas feliz, que todo lo que te propongas lo logres, que alcances tus sueños, rebases tus metas. Que cuando quieras te quieran de regreso, que siempre encuentres sonrisas en tu camino, que nunca te falte una mano para ayudar a levantarte cuando caigas, que abraces y te abracen, que sólo escuches palabras de aliento, palabras dulces, que cuando te digan te amo, provenga de unos labios sinceros, que no han sido manchados por la hipocresía o las falsas promesas, que no te hagan promesas, que te sobren los hechos, que tu camino siempre sea firme, que no te llenen de dudas, que no haya sospechas, que por ningún motivo te hagan sentir inseguro, que nunca valga mas el orgullo que tu, que valoren tu presencia, que siempre encuentres oídos dispuestos a escucharte. Que nunca te encuentres en medio de una guerra, que no se olviden de tus fechas importantes, y que de vez en cuando te sorprendan con el desayuno en la cama, que te cuiden, que contemplen cuando duermes, que cuando despiertes siempre este a tu lado. Que no te corten las alas, ni te aten, que no critiquen tus sueños, ni los maten. Que si lloras te consuelen, que no pierdas. Que compartan tus intereses, y te enseñen cosas nuevas. Que agradezcan tus esfuerzos, que valoren tu trabajo, que te apoyen. Que los labios que te hablen sean portadores de buenas nuevas. Que te amen, que te amen mas que a nada, y que luchen juntos ante las dificultades. Que no te juzguen, que te perdonen si te equivocas, que no te inventen excusas, que te comprendan. Que nunca extrañes, que nunca te sientas solo, que no te hagan llorar, que no te hagan un desplante. Que te amen y tu ames. Que sean el uno para el otro.
De ese modo estaré segura que valió la pena, que el hacerme a un lado, que el marcharte con mentiras y excusas, era por una razón importante. Pero sobre todo estaré segura que no sentirás lo que yo siento. Sabré que ni por error volverás a buscarme, que no me extrañarás, que no te haré falta. Que no compararás nuestro tiempo juntos y desearás revivirlo, y no tendrás necesidad de buscarme, y de esa manera viviré tranquila, sin temor a verte un día aparecer diciendo "lo siento", sin miedo recibir una llamada en la madrugada diciendo "te extraño", y no saber que hacer, no saber que decir, y contestar un "yo también", y correr a tus brazos y perderme de nuevo en tus labios.
viernes, 4 de enero de 2013
Hay despedidas...
Hay despedidas alegres, esas que te hacen descansar, que te llevan a un lugar mejor.
Hay despedidas tristes, las que haces con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta, donde quisieras que un abrazo fuera eterno, donde un último beso será el sello que cierre ese momento. Y llevaras tatuado por el resto de tus días.
Hay despedidas agridulces, cuando sabes que es lo mejor, pero quisieras quedarte ó que se quede. De esas que sabes que tienen que ser, no importa lo demás.
Y hay despedidas que se hacen en silencio, desde del corazón, en cartas que nunca llegan al destinatario, palabras que nunca leerán sus ojos, pero que son necesarias para dar vuelta a la página y continuar en el camino. Son despedidas que no hacemos en persona por temor a que con una mirada se nos olvide todo y decidamos quedarnos, estancados en la misma esperanza. Son esas las despedidas mas difíciles, las que en una hoja de papel escribes y vuelves a escribir, borras, arrugas, mojas con tus lágrimas, te arrepientes, y vuelves a empezar. Son las que llevan esas palabras que sólo tu corazón y tu alma conocen pero que nunca podrán salir de tu boca, por miedo, porque no es oportuno o simplemente porque la otra persona no quiere escucharlas. Esas despedidas que hacemos a solas son las que mas duelen, porque no hay un último abrazo, un último beso, no hay una mirada o una palabra que nos devuelva la esperanza, no hay nadie que nos diga "no te vayas", "quédate".
Son esas despedidas silenciosas, de las que tanto se escribe, de las que inspiran poemas, canciones, de esas que han doblegado a grandes hombres, y han hecho llorar a los seres más duros.
Son esas despedidas las que te dedico hoy, esas palabras que nunca leerás, ese último beso que no recibirás, ese último abrazo que no desearemos sea eterno porque no se llevará acabo. Esas lágrimas que no secarás, me llevaré tatuado ese beso en la frente que no me darás, me quedaré con esa mirada atónita que no lanzarás, y con esa sonrisa que no veré más. Repetiré esas palabras que no escucharé y que pronto serán sustituidas por una nueva canción que entonaré con el alma libre de ti, de mi, de nosotros.
Es hora de abrir las alas y alzar el vuelo, a mi destino que ya los dos sabíamos de sobra que no era contigo.
sábado, 29 de diciembre de 2012
quizá...
Quizá un día quieras tanto a alguien que te duela recordarlo, y quieras gritarle ¡no te vayas! pero tengas que callarte y ver como se aleja, quizá un día quieras tanto que dejes ir lo que quieres porque es lo mejor porque así tiene que ser y te duela en cada poro y sientas el sabor salado de las lágrimas que no dejaste salir y te tragaste. Quizá un día tengas que irte porque no pidieron que te quedaras, y esperes una llamada, un mensaje que te pida que regreses, pero quizá ese mensaje nunca llegue. Quizá un día prefieras estar dormido porque es en sueños donde puedes tenerle, abrazarle, besarle. Quizá un día escuches una canción y vengan a tu mente tantos recuerdos y un nudo en la garganta te impida cantarla, y rompas en llanto y tomes tu teléfono intentes llamarle pero desistas. Quizá un día sigas sus pasos desde lejos, mires sus fotos con otra compañía, releas sus mensajes, y en un momento de desesperación jures no volver a buscarle, te prometas no volver a hablarle, no contestar sus mensajes, ignorar sus llamadas, esconderte si es que viene a buscarte, quizá lo logres por un día ó dos pero al tercero quizá seas tu el que le llame. Quizá un día en cada silencio le nombres, y te aferres a olvidarle y pidas una tregua al tiempo para que todo pase rápido y duela menos. Quizá algún día sientas esto que yo estoy sintiendo. Pero sabes, espero que nunca te pase, que cuando quieras te quieran de regreso, que te pidan que te quedes, que te abracen, que te besen, que si lloras sea de alegría, que no tengas que recordar a nadie porque le tienes a tu lado, que no importa si estas dormido o despierto porque le tienes junto a ti, que seas feliz muy feliz y sepas atesorar cada momento, y sepas disfrutar el sentimiento. Y quizá algún día también a mi me pase.
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