viernes, 11 de enero de 2013

Te deseo

"Te creo capaz de cualquier maldad, de ahí que te pido la bondad."

A ti que alguna vez fuiste importante en mi vida:

No gastaré mis letras en desearte mal, nunca podría, porque desearte mal sería condenar mi alma a la tuya, condenar mi vida a seguirte los pasos esperando que seas tan miserable como te lo deseo, sería un gasto de energía que me quitaría fuerzas para seguir con mi vida. Sería una danza entre dos almas muertas. 

Por el contrario, porque es mi naturaleza y por los recuerdos y experiencias que me dejaste, te deseo que seas feliz, que todo lo que te propongas lo logres, que alcances tus sueños, rebases tus metas. Que cuando quieras te quieran de regreso, que siempre encuentres sonrisas en tu camino, que nunca te falte una mano para ayudar a levantarte cuando caigas, que abraces y te abracen, que sólo escuches palabras de aliento, palabras dulces, que cuando te digan te amo, provenga de unos labios sinceros, que no han sido manchados por la hipocresía o las falsas promesas, que no te hagan promesas, que te sobren los hechos, que tu camino siempre sea firme, que no te llenen de dudas, que no haya sospechas, que por ningún motivo te hagan sentir inseguro, que nunca valga mas el orgullo que tu, que valoren tu presencia, que siempre encuentres oídos dispuestos a escucharte. Que nunca te encuentres en medio de una guerra, que no se olviden de tus fechas importantes, y que de vez en cuando te sorprendan con el desayuno en la cama, que te cuiden, que contemplen cuando duermes, que cuando despiertes siempre este a tu lado. Que no te corten las alas, ni te aten, que no critiquen tus sueños, ni los maten. Que si lloras te consuelen, que no pierdas. Que compartan tus intereses, y te enseñen cosas nuevas. Que agradezcan tus esfuerzos, que valoren tu trabajo, que te apoyen. Que los labios que te hablen sean portadores de buenas nuevas. Que te amen, que te amen mas que a nada, y que luchen juntos ante las dificultades. Que no te juzguen, que te perdonen si te equivocas, que no te inventen excusas, que te comprendan. Que nunca extrañes, que nunca te sientas solo, que no te hagan llorar, que no te hagan un desplante. Que te amen y tu ames. Que sean el uno para el otro.  

De ese modo estaré segura que valió la pena, que el hacerme a un lado, que el marcharte con mentiras y excusas, era por una razón importante. Pero sobre todo estaré segura que no sentirás lo que yo siento. Sabré que ni por error  volverás a buscarme, que no me extrañarás, que no te haré falta. Que no compararás nuestro tiempo juntos y desearás revivirlo, y no tendrás necesidad de buscarme, y de esa manera viviré tranquila, sin temor a verte un día aparecer diciendo "lo siento", sin miedo recibir una  llamada en la madrugada diciendo "te extraño", y no saber que hacer, no saber que decir, y contestar un "yo también", y correr a tus brazos y perderme de nuevo en tus labios.


viernes, 4 de enero de 2013

Hay despedidas...

Hay despedidas alegres, esas que te hacen descansar, que te llevan a un lugar mejor.

Hay despedidas tristes, las que haces con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta, donde  quisieras que un abrazo fuera eterno, donde un último beso será el sello que cierre ese momento. Y llevaras tatuado por el resto de tus días.

Hay despedidas agridulces, cuando sabes que es lo mejor, pero quisieras quedarte ó que se quede. De esas que sabes que tienen que ser, no importa lo demás.

Y hay despedidas que se hacen en silencio, desde del corazón, en cartas que nunca llegan al destinatario, palabras que nunca leerán sus ojos, pero que son necesarias para dar vuelta a la página y continuar en el camino. Son despedidas que no hacemos en persona por temor a que con una mirada se nos olvide todo y decidamos quedarnos, estancados en la misma esperanza. Son esas las despedidas mas difíciles, las que en una hoja de papel escribes y vuelves a escribir, borras, arrugas, mojas con tus lágrimas, te arrepientes, y vuelves a empezar. Son las que llevan esas palabras que sólo tu corazón y tu alma conocen pero que nunca podrán salir de tu boca, por miedo, porque no es oportuno o simplemente porque la otra persona no quiere escucharlas. Esas despedidas que hacemos a solas son las que mas duelen, porque no hay un último abrazo, un último beso, no hay una mirada o una palabra que nos devuelva la esperanza, no hay nadie que nos diga "no te vayas", "quédate". 

Son esas despedidas silenciosas, de las que tanto se escribe, de las que inspiran poemas, canciones, de esas que han doblegado a grandes hombres, y han hecho llorar a los seres más duros.

Son esas despedidas las que te dedico hoy, esas palabras que nunca leerás, ese último beso que no recibirás, ese último abrazo que no desearemos sea eterno porque no se llevará acabo. Esas lágrimas que no secarás, me llevaré tatuado ese beso en la frente que no me darás, me quedaré con esa mirada atónita que no lanzarás, y con esa sonrisa que no veré más. Repetiré esas palabras que no escucharé y que pronto serán sustituidas por una nueva canción que entonaré con el alma libre de ti, de mi, de nosotros. 

Es hora de abrir las alas y alzar el vuelo, a mi destino que ya los dos sabíamos de sobra que no era contigo.